Así florece la fe católica en Hong Kong y llega a la JMJ Panamá 2019

En Hong Kong, donde poco más del 4% de sus 7,5 millones de habitantes son católicos, se vive en los últimos años un “florecimiento” de la fe que hoy comparten peregrinando a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Panamá 2019.

Si bien Hong Kong es parte de la República Popular China, goza de una especial autonomía con respecto al régimen comunista, luego de varias décadas ocupada por el Reino Unido.

Cerca del 83% de la población profesa religiones tradicionales asiáticas, como el taoísmo, mientras que más del 6% son cristianos protestantes.

Los cerca de 600 mil católicos que viven en esta ciudad son atendidos pastoralmente por la Diócesis de Hong Kong. A la JMJ Panamá 2019 llegaron alrededor de 30 peregrinos.

En diálogo con ACI Prensa, el P. Fructuoso “Tito” López, Misionero de Guadalupe, aseguró que en los últimos años Hong Kong ha vivido “un florecimiento de bautismos”.

El Padre Tito, sacerdote mexicano que lleva misionando 14 años en Hong Kong, señaló que “en los últimos dos años hemos tenido en toda la diócesis, que comprende 55 parroquias, 3.500 bautismos de adultos”.

“En la parroquia de la que soy vicario, San Benito, el año pasado tuvimos 70 bautismos de adultos en la Vigilia Pascual. Es una gran fiesta. Y ahí reciben los sacramentos de iniciación: bautismo, confirmación y comunión”.

El sacerdote explicó que en Hong Kong los nuevos católicos “muchas veces estudiaron en una escuela católica y ahí aprendieron las oraciones, la Biblia, y después, a veces cuando ya son más adultos o cuando se casan, les da más ganas de estudiar el Catecismo”.

La catequesis para el bautismo dura dos años. “Es un catecismo bien establecido: durante dos años, cada ocho días tienen que asistir a una reunión de catequesis para adultos y a los dos años se bautizan”.

“De este grupo de 33 que vienen de Hong Kong, de entre 19 y 33 años, por lo menos son cinco los que tienen dos o tres años que se bautizaron”.

¿Cuál es el secreto de este florecimiento de fe? Para el sacerdote se trata del testimonio de los mismos conversos.

“El que se bautiza o su amigo trae a otro amigo, o porque estudian en una escuela católica de jóvenes y recuerdan. A veces se casan y dicen ‘yo quiero que mis hijos tengan una educación católica’ y regresan a la Iglesia”.

“A veces tenemos bautizos de familias completas, tanto los papás como los hijos se bautizan en la Vigilia Pascual. Es muy bonito”, señaló.

Para los conversos, destacó, participar en la JMJ es algo muy especial.

Dijo que estas experiencias internacionales que les permite conocer católicos de otros países los motiva mucho, teniendo en cuenta que Hong Kong es muy pequeño.

Hazel, una de las jóvenes peregrinas de Hong Kong, recordó que fue bautizada a los tres años, pero no profundizó en su fe sino hasta la secundaria, donde “la mayoría de mis amigos eran protestantes”.

“Cuando conversábamos sobre nuestra religión, y comencé a pensar en por qué soy católica en vez de protestante, y comencé a investigar sobre mi fe, decidí quedarme”, aseguró.

Para la joven la JMJ “es muy acogedora porque puedo conocer a mucha gente diferente de todo el mundo”, y se siente “conectada a la comunidad de Dios dentro de la Iglesia y también veo a Dios en las otras personas”.

Por su parte, Nathaly dijo que fue bautizada también a los tres años “porque mi familia quería que entrara en una buena escuela católica”.

Pero su verdadera conversión, señaló, llegó “durante mi vida universitaria, porque comencé a descubrir cuál era mi propósito de la vida, y así es como supe más sobre mi fe, sobre el plan de Dios para mí”.

Dijo que esa inquietud es además “una de las razones por las que quise venir a la Jornada Mundial de la Juventud”.

“Ver a personas diferentes de todo el mundo y saber más de la fe es una experiencia realmente interesante y sorprendente, maravillosa. Por favor vengan a la JMJ, es realmente sorprendente”, alentó.