conforman el coro que acompañará los diversos actos de la Jornada Mundial de la Juventud.

Música para romper barreras

Aproximadamente 400 voces y cien músicos, conforman el coro que acompañará los diversos actos de la Jornada Mundial de la Juventud.

Todos millenials, los jóvenes que lo integran oscilan entre los 15 y los 35 años, pertenecientes a diferentes coros y ministerios de música ubicados en diversos puntos de la geografía panameña, así como de la región centroamericana.

Con la chispa de la alegría y la expectativa de los destinos a los que los encamina Dios, las cuerdas (soprano, mezzo soprano, tenores y barítonos) ofrecen su personalidad permitiendo destacar la belleza de los cantos.

Para el director del coro, Aníbal Muñoz, el observar y afinar cada pieza del repertorio es fundamental, rigiéndose por los parámetros dictaminados por la Santa Sede sobre la música que se interpretará tanto en los actos centrales como en las Liturgias.

Al ser Panamá un país alegre, lleno de ritmos, Muñoz resaltó que se podrán escuchar los acentos vernaculares. “La Misa de bienvenida que va a ser oficiada por el Arzobispo Metropolitano, Monseñor José Domingo Ulloa, va a ser muy panameña… muy típica”, informó.

No obstante, por ser un evento internacional y la música el idioma universal, indicó que se interpretarán en un importante número de misas temas líricos y otros internacionales con matiz más popular, para que los jóvenes no sientan barreras que les impidan integrarse, además que se cantarán canciones en los idiomas oficiales de la Jornada.

Pero no todo es música. Dentro de la mística de las prácticas del coro, su director reconoció que ha nacido un vínculo especial, a lo largo de todos estos meses de ensayo – que iniciaron a finales del mes de enero.

“El ver todas esas caras, llenas de alegría, de esa expectativa de darle la bienvenida al Papa y sentirme miembro de esa gran familia. El hacer buenos amigos, se siente el cariño”, destacó.

Igualmente, lo espiritual siempre está presente en los ensayos, ya que se efectúan catequesis y Eucaristías, que les permiten nutrirse del Pan de la Palabra.