Los restos de Juan XXlll abandona el Vaticano

El cardenal Angelo Comastri, arcipreste de la Basílica de San Pedro, presidió una ceremonia tras la cual los restos del Pontífice iniciaron su peregrinaje hacia Bérgamo y su pueblo natal, Sotto il Monte

Ciudad del Vaticano

A primera hora de la mañana del jueves 24 de mayo, en una silenciosa Basílica de San Pedro, el cardenal Angelo Comastri presidió una ceremonia tras la cual la urna con los restos de San Juan XXIII inició su peregrinaje hacia la localidad italiana de Bérgamo, diócesis en la que el amado Papa Roncalli prestó servicio durante sus primeros cuarenta años y hacia Sotto il Monte, pueblo que lo vio nacer el 25 de noviembre de 1881.

Esta peregrinación se lleva a cabo con motivo del 60 aniversario de su nombramiento como Sucesor de Pedro, el 28 de octubre de 1958, en el cuarto día del cónclave y contando con casi 77 años.

El recuerdo vivo de un Papa Santo

 

Serán 18 días de un camino marcado por la devoción de un pueblo que espera poder rezar ante el cuerpo de su amado Pontífice, y venerarlo a lo largo de varias etapas empezando hoy a las 15:30, con el recibimiento de la urna en la ciudad de Bérgamo, donde se congragaron miles de fieles y ciudadanos.

El recuerdo de Juan XXIII, sigue vivo en la memoria y en el corazón de tantas personas que a través de su legado han podido crecer en la fe y en el espíritu.

Las reliquias del Papa Santo, visitarán también su pueblo natal, Sotto il Monte, al cual regresaba cada año para descansar y describía como “un ambiente simple pero lleno de ejemplos de santos y enseñanzas preciosas”.

Juan XXIII: ejemplo de Santa humildad

Y en este contexto, resuenan las palabras finales del cardenal Comastri, arcipreste de la Basílica de San Pedro:

«Que este peregrinaje, que inicia en este momento, pueda sintonizar nuestro corazón con el corazón de este Santo Pontífice que todos han amado hasta tal punto, que en el momento de su santa muerte un periodista exclamó: “Si ha existido el Papa Juan XXIII, Dios existe”. Que esto se pueda decir también de cada uno de nosotros», concluyó el purpurado.