Estados Unidos, violencia antirreligiosa. La condena del cardenal Dolan

Ayer un tiroteo en una Iglesia de Texas durante una celebración causó tres muertos mientras que el sábado, cinco personas resultaron heridas por el asalto en casa de un rabino. Fuerte reacción internacional por este último gesto de connotaciones antisemitas. El arzobispo de Nueva York, el cardenal Dolan, habla de «un disgustoso acto de violencia contra nuestros hermanos y hermanas judíos».

Giancarlo La Vella – Ciudad del Vaticano
Una vez más violencia antirreligiosa en los Estados Unidos, con dos episodios dramáticos: ayer el tiroteo en la Iglesia de White Settlement, Texas. El ataque fue prácticamente visto por toda la audiencia de la web. De hecho, se estaba transmitiendo en vivo el servicio dominical, cuando un hombre sacó una pistola y comenzó a disparar a los fieles, antes de ser a su vez asesinado a tiros probablemente por agentes privados presentes en la Iglesia. Mientras tanto, las investigaciones están tratando de determinar la razón que impulsó al atacante a abrir fuego. El sábado pasado, otro disparatado gesto ha recibido fuerte condena por las implicaciones antisemitas: un hombre armado con machetes, irrumpió en la casa de un rabino en Nueva York, hiriendo a 5 personas de la religión judía.
La condena del cardenal Dolan
El arzobispo de Nueva York, el cardenal Timothy Dolan, calificó el ataque perpetrado el sábado en la casa del rabino Rottenberg en Monsey como «un disgustoso acto de violencia contra nuestros hermanos y hermanas judíos». «Este es sólo el último de una serie de ataques contra la comunidad judía que deben ser condenados sin reservas porque son contrarios a todo lo que la fe representa», continuó el cardenal, explicando que «el odio no tiene cabida en nuestra ciudad, en nuestro estado y en nuestra nación o cualquier otra parte de nuestro planeta». Dolan señaló que «un ataque a cualquier persona o grupo por sus creencias religiosas es un ataque contra todos nosotros» y en la misa dominical que ofició, se dirigieron oraciones especiales por las víctimas para expresar solidaridad y «rechazar odio y fanatismo dondequiera que se produzcan».
No al antisemitismo
La acción ha sido unánimemente condenada a nivel internacional como un terrible gesto de intolerancia, resultado de un odio que nunca se ha desvanecido. El atacante, Grafton Thomas, un afroamericano de 37 años, ahora acusado de intento de asesinato, fue arrestado. Según los que lo conocían, era una persona normal y no había razón para sospechar que pudiera llevar a cabo un acto tal. Según el reverendo neoyorquino Wendy Paige, Thomas, que conoce desde hace diez años, no es un terrorista, sino una persona con problemas mentales, que ha recibido tratamiento varias veces en el pasado en centros especializados. Ayer por la tarde, el presidente Donald Trump comentando la tragedia a través de un tuit, llamó a la unidad «para combatir, enfrentar y eliminar el maligno flagelo del antisemitismo». Por su parte, el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, al salir de la casa del rabino, reiteró que el ataque también fue alimentado por el clima de intolerancia que se respira en el país, «por la rabia que estalla en odio», todas pruebas de un «cáncer» en la política americana.