Mater Fátima: Así se sumó la Basílica de Guadalupe al Rosario mundial por la paz

El Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en Ciudad de México, se sumó al rezo del Rosario mundial por la paz de la campaña “Mater Fátima: De Fátima para el mundo”.

La Basílica de Guadalupe fue uno de los grandes santuarios que se sumaron a la iniciativa, al igual que el de Nuestra Señora de Lourdes en Francia y el de la Divina Misericordia en Polonia.

La jornada de oración comenzó a las 5:00 p.m. (hora local) con la Adoración Eucarística y siguió con el rezo del Rosario, presidido por el P. Gustavo Watson Marrón, Arcipreste y Vicerrector de la Basílica de Santa María de Guadalupe, acompañado de otros canónigos del santuario mariano mexicano.

En la oración, los sacerdotes encomendaron a México a la intercesión de la Virgen María, así como a todos los que se acogen a ella “bajo su advocación de Guadalupe”.

En el primer Misterio Luminoso, el Bautismo de Jesús, la intención fue “por la paz del mundo y por el Santo Padre”.

La intención de oración en el segundo Misterio Luminoso, las Bodas de Caná, fue “en acto de reparacion a los corazones de Jesús y de María”

En el tercer Misterio Luminoso, el Anuncio del Reino de Dios, se rezó “por nuestros hermanos, almas del purgatorio”.

La intención de oración del cuarto Misterio Luminoso, la Transfiguración del Señor, “que todos los pueblos que viven la tristeza del sufrimiento, con origen en los deliberados errores humanos, también alcancen a gozar” de la luz de Dios.

El quinto Misterio Luminoso, la Institución de la Eucaristía, tuvo como intención “por la conversión de los pobres pecadores”.

Además se rezó la Consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María.

Oración de Consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María:

“Oh Madre de los hombres y de los pueblos, Vos conocéis todos sus sufrimientos y sus esperanzas, Vos sentís maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad, que sacuden el mundo.

Nos encontramos hoy delante de Vos, Madre de Cristo, de Vuestro Inmaculado Corazón. Queremos unirnos a nuestro Redentor, en esta consagración por el mundo, por Rusia y por los hombres, la cual, en Su Corazón divino, tiene el poder de alcanzar el perdón y de conseguir la reparación.

¡Madre de la Iglesia! ¡Iluminad el Pueblo de Dios en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad! Ayúdanos a vencer la amenaza del mal, que se arraiga tan fácilmente en los corazones de los hombres y que parece cerrar los caminos del futuro.

¡Del hambre y de la guerra, líbranos!

¡De los pecados contra la vida de los hombres, líbranos!

¡De la tentación de ofuscar los corazones humanos, la propia verdad de Dios, líbranos!

¡De la pérdida de la conciencia del bien y del mal, líbranos!

¡De los pecados contra el Espíritu Santo, líbranos!

Que se acerque para todos los tiempos de la paz y de la libertad, el tiempo de la verdad, de la justicia y de la esperanza.

¡Tomad bajo Vuestra protección materna toda la familia humana, que a Vos confiamos, oh Madre!

Ayúdanos a vivir en la verdad a la Consagración a Cristo, y la propia Consagración del mundo y de Rusia, depositándola en Vuestro Inmaculado Corazón.

¡Loada seas vos, que estáis, enteramente unida a la Consagración redentora de Vuestro Hijo! Amén”.