Papa Francisco conmovido por pesebre con María dormida: ¡Dejemos descansar a mamá!

En su saludo de Navidad a los fieles y a los peregrinos que participan en la audiencia general en el Vaticano, el Pontífice también compartió su alegría por haber recibido un regalo especial para su 83 cumpleaños y por sus 50 años de sacerdocio.

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“La ternura de una familia, de un matrimonio, el pesebre, hoy es más que nunca actual”, dijo el papa Francisco durante la audiencia general en aula Pablo VI del Vaticano, este miércoles 18 de diciembre de 2019.

Ante 7.000 fieles y peregrinos de América Latina, España y de todo el mundo, el Pontífice centró su meditación en el tema. El pesebre, Evangelio doméstico (Lucas, 2, 15-16). El Papa rememoró su visita a Gregio, ciudad italiana, donde san Francisco de Asís, inició la tradición del pesebre, y su reciente carta sobre el significado espiritual del belén.
El pesebre es “la actualidad de cada familia”. “Ayer (en su cumpleaños) me han regalado una imagencita de un pesebre especial y se llamaba: ‘¡Dejemos descansar a mamá!’. Y estaba la Virgen dormida y José con el niñito – dijo mientras movió los brazos, como arrullando a un bebé – para hacerlo dormir”.

Entonces, el Papa recordó a las familias que son un pesebre vivo entre sus dificultades y cotidianidad: “¡Cuántos de ustedes, deben turnarse en la noche entre marido y mujer por el niño, la niña, que llora, y llora, llora!”.
Francisco evocó esta imagen “tierna” implícita en ese: “¡Dejemos descansar a mamá!”. “La ternura de una familia, de un matrimonio, el pesebre, hoy es más que nunca actual”.

El pesebre – insistió – es evangelio vivo, “mientras, cada día se fabrican en el mundo, tantas armas, y tantas imágenes violentas que entran por los ojos y en el corazón. En cambio, el pesebre es una imagen artesanal de paz”.

Jesús viene en nuestra vida concreta
El belén es además un Evangelio doméstico: El “pesebre” es donde comen los animales; y “Belén” significa “casa del pan”. Pesebre y casa del pan, estas dos palabras nos evocan que Jesús es el alimento fundamental para nuestra existencia; es el pan de vida. Es Él quien alimenta nuestro amor y nos da fuerzas para seguir adelante.
Por ende, sostuvo “es importante hacer un pequeño pesebre en casa, siempre, porque es el recuerdo de que Dios vino hasta nosotros, nació en nosotros, nos acompaña en la vida, es hombre como nosotros, se hizo hombre como nosotros”.
“En la vida de todos los días, no estamos más solos, Él vive con nosotros, no cambia mágicamente las cosas, pero si lo acogemos, cada cosa puede cambiar”, agregó.
El pesebre una invitación a la contemplación
El Papa criticó que vivimos en una sociedad que va siempre de prisa, que corre siempre y que ve y olvida muchas cosas, que persigue con cansancio muchas cosas, en especial los bienes materiales.
“El nacimiento es también una invitación a la contemplación. Nos recuerda la importancia de pararse. Ante una sociedad frenética, el belén nos hace dirigir nuestra mirada a Dios, que es pobre de cosas, pero rico de amor, y nos invita a invertir en lo importante, no en la cantidad de bienes, sino en la calidad de los afectos”.
Invitar a Jesús a entrar en nuestros hogares
“El belén es una imagen artesanal de la paz ante tanta violencia e individualismo que nos rodea. En el pesebre todos convergen en Jesús, Príncipe de la paz. En torno a Él hay armonía, y nos dice que no estamos solos, porque Él está con nosotros, dándonos una vida nueva”.
El Papa deseó que vestir el belén en casa sea una ocasión “para invitar a Jesús en la vida. Cuando nosotros hacemos el pesebre en la casa, es la ocasión para invitar a Jesús en la vida. Cuando nosotros hacemos el pesebre en la casa es como abrir la puerta y decir: ‘entra Jesús”.
Se trata, sostuvo, de “hacer concreta esta cercanía, esta invitación a Jesús para que venga a nuestra vida, porque si él vive en nuestra vida, la vida renace y, sí, si la vida renace es de verdad navidad: ¡Feliz Navidad a todos!”.
Después de resumir su catequesis en diferentes idiomas, el Papa dirigió particulares de saludos a los grupos de fieles presentes. Entretanto, agradeció a todos los que en estos días, desde muchas partes del mundo, “me han enviado mensajes de felicitación por mi 50 aniversario de sacerdocio y por mi cumpleaños. Gracias sobre todo por vuestra oración. Que Dios los bendiga”.
La audiencia general concluyó con el canto del Pater Noster (Padre Nuestro) y la bendición apostólica.