Parroquia de Fátima acogió Rosario mundial por la paz y consagración a la Virgen

a parroquia de Fátima en Dos Pastorinhos, en la localidad de Fátima (Portugal) y en donde fueron bautizados los videntes de la Virgen, acogió este jueves 4 de abril el rezo del Santo Rosario y la consagración a la Virgen promovida por Mater Fátima con motivo del centenario del fallecimiento de San Francisco Marto, uno de los pastorcitos videntes.

Más de 70 santuarios y parroquias de 50 países de todo el mundo se unieron al rezo del Rosario por la paz, promovido por la iniciativa Mater Fátima, de manera presencial en sus iglesias o siguiéndolo a través de cerca de 90 medios de comunicación que lo retransmitieron, entre estaciones de televisión, radios o plataformas de Internet.

La Schola Cantorum Pastorinhos de Fátima acompañó con sus cantos el rezo de este Rosario mundial por la paz, que comenzó con la exposición del Santísimo Sacramento. Durante la adoración se rezó algunas oraciones que el Ángel de la paz enseñó a los pastorcitos videntes de la Virgen de Fátima: “Señor, yo creo, adoro, espero y te amo. Y creo. adoro. espero y te amo por los que no creen, no esperan, no adoran y no aman”.

El Santo Rosario se rezó meditando los misterios luminosos, establecidos por San Juan Pablo II, quien le agradeció a la Virgen de Fátima haber sobrevivido al atentado que sufrió el 13 de mayo de 1981. Los 5 primeros Avemarías de cada misterio fueron rezados por jóvenes de la Comunidad del Cenáculo, que tienen presencia en Fátima, y los otros cinco por distintas religiosos o laicos.

El primer misterio luminoso, el bautismo de Jesús en el río Jordán, se ofreció por la paz en el mundo, las intenciones del Santo Padre y el fin del aborto. Se rezó en inglés y portugués y en él se recordó que “el 13 de mayo de 1917 el Cielo se abrió al mundo y la voz de Dios se hizo oír a través de las palabras de Nuestra Señora a los pastorcitos”.

El segundo misterio, la revelación de Jesús en las bodas de Caná, se rezó en español y japonés y se ofreció en acto de reparación a los corazones de Jesús y de María.

El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión, el tercer misterio luminoso, se ofreció por las almas del purgatorio.